martes, 1 de noviembre de 2011

Time, time, time...



   No he dejado de mirar el reloj en estas últimas semanas. He estado contando en voz baja cada hora. He ido acumulando tiempo sin saber qué hacer con él. No me gustaba que ese tiempo se acumulase y quería librarme de él como fuera. Era un tiempo triste y dolía. 

 Un par de veces logré despistarle, pero resultó ser un tiempo muy listo. Era un tiempo que sabía esperar y, al acostarme cada noche, mi tiempo estaba sentado en la cama, tan tranquilo. No se dejaba despistar tan facilmente. 

 Primero creí, que lo que tenía que hacer era no pensar que todo ese tiempo se estaba acumulando. Pero los días se pusieron de acuerdo y se colocaron unos encima de otros. Formaron  una montaña altísima y, era una montaña muy inquietante. Esto tampoco sirvió de mucho.
 Luego se me ocurrió regalarlo, dárselo a algún amigo/a para compartirlo. Cuando lograba repartir parte de mi tiempo a mis amigos/as  me animaba mucho. Pero no siempre era posible: ellos también tenían problemas con su tiempo...

 Una noche, decidí hablar directamente con mi tiempo y preguntarle por qué era un tiempo triste que dolía y que se empeñaba en acumularse... Me miró perplejo y me dijo que el tiempo no podía acumularse, ni formar montañas, ni doler, ni ser triste...que era sólo tiempo y que estaba siempre conmigo porque era mío...

Y me pidió que dejará de mirar el reloj...por algún tiempo.


5 comentarios:

Gracias por tus comentarios. Alimenta mi blog!!!!!!!!