sábado, 10 de diciembre de 2011

Porque el querer es temblar a veces...


   Cuando yo era una de las tantas estudiantes universitarias que subían a diario en el F para ir a clase, solía llevar casi siempre encima un libro al que acudir en caso de apuro académico o para liberarme de los agobios propios de mi indisciplina. Creo que fue en segundo de carrera, cuando leí por primera vez a Javier Marías y quedé para siempre enganchada a esos giros en la trama de los protagonistas. Pobres, creo que no saben que poco pueden hacer contra el fatalismo al que les somete el autor en sus idas y venidas. Viajan a ciegas inmersos en un retorno infinito, repitiendo errores en sus historias de una forma inevitable. Entre todos sus libros, sin duda, me quedo con el que volvío mi "corazón blanco" y me sirve para empezar a contar esta historia...

   "Estaba esperando que volviese a llamarme cuando el avión aterrizase en Barajas para decirle que esa tarde saldría antes de lo previsto y que la esperaría en casa. Recogí deprisa la mesa, ordené los proyectos pendientes y apagúe el ordenador sin perder ni un minuto innecesario. De reojo tenía controlado el móvil. Me dío tiempo a ir al baño y a dejar unas facturas en la mesa de contabilidad. No llama, qué raro. Me puse el abrigo, coloqué bien mi silla y comprobé la bateria, qué extraño. Era pronto y no estaba acostumbrado a ser de los primeros en marcharme a casa, cuando salí a la calle aún quedaba por lo menos una hora de sol. Podríamos aprovechar y salir a tomar un café, seguro que le parece una idea estupenda. La llamé de nuevo y tuve que conformarme con escucharla en su buzón de voz. Era el segundo mensaje que le dejaba y estaba empezando a ponerme nervioso. 
  Apresuré el paso hacia el metro y me colé en un vagón abarrotado de gente con tanta prisa como yo por volver a casa. No me había dado cuenta de que tenía agarrado el teléfono dentro del bolsillo hasta que pensé en llamarla otra vez. Algo no va bien, es imposible que no haya visto mis llamadas, seguro que ha escuchado los mensajes. Pero, no entiendo nada, porque no me llama...
 Cuatro Caminos. Subí todos los tramos de escaleras andando y el sudor empezaba a deslizarse por mi espalda. Logré llegar al final a duras penas y casi sin aliento. Han pasado más de cuarenta minutos desde que la llamé estando aún en la oficina. Esto ya es preocupante. Dónde habrá metido el móvil, seguro que lo tiene silenciado y está tan tranquila. Se lo habrá dejado en el avión y ni lo ha echado en falta. 
   Entré en el portal maldiciendo en todos los idiomas que conocía. Apreté con tanta fuerza el botón del ascensor que las huellas se quedaron marcadas. Casi me empeño en dejar encima  una capa de piel. Miré de nuevo la pantalla del teléfono mientras empezaba a subir hasta el quinto. -"Joder, un mensaje. Por fin, un puto mensaje. Ya era hora, ostias..." Marqué los tres números del buzón de voz y cuando se abría la puerta de roble de nuestra casa, empecé a escucharlo...
  -Este es un mensaje para el Sr. Castro, para Pedro Castro. Le llamamos de urgencias del "Hospital La Paz" . Llámenos en cuanto escuche este mensaje. Es muy urgente que se ponga en contacto con nosotros. Se trata de Marta Espuelas. Le explicaremos con más detalle cuando nos llamé. Hemos encontrado su número en el registro de llamadas pérdidas. No sabemos sí son familia..."


PD. Recomiendo escuchar la canción al acabar el relato y qué cada un@ imagine el final que prefiera...Animaros a contadme vuestro final perfecto...hay mucho sitio para comentar debajo... :D
Gracias a tod@s los que me leeís algun@s desde muy lejos de Madrid, animaros a comentar y a participar con vuestras opiniones. LaNoxeEnVela.




6 comentarios:

  1. Pues sinceramente, mi cerebro medio cuajao no me deja muchas salidas....supongo que las noticias del hospital no son muy buenas... pueden ser dos cosas herida o muerta... prefiero que esté herida pero sabes que mis finales son muy cenizos, por lo que si fuese yo que ha escrito este texto la finiquitaría... es lo que tiene...
    La canción preciosísimaaaaaa!!!
    Llegó tarde el coment pero llegó, y se que no es de mis mejores comentarios, estoy un poco cansadiña!!!
    Besotes

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  2. ...pues la tiramos a la vía del cercanías...:D

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  3. Buf!! pues es fácil ponerse en la piel del prota. Eso si, espero final feliz... que tristes ya tenemos demasiados...
    Muy bien escrito!!! Con mucho mimo.
    Nos vemos!!!

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  4. ...yo imagino al protagonista tomandose las cosas con más calma y valorando muy mucho lo que tiene al lado...:D!

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  5. Pues si, a veces no se valora hasta que se ve peligrar, del mismo modo es muy típico desesperar mientras uno/una espera colgado del dichoso teléfono. En fin... que todo es muy frágil, deberíamos ir todos con una etiqueta "Handle with care" i pedirnos más... calma como tu dices a los reyes...
    Muy buenas manos de nuevo.
    Ciao, nos vemos Ró!!!!

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  6. ...me encanta, yo quiero una etiqueta de esas!!!!
    Calma mucha calma, dosis triples de calma en vena hace falta por ahí, sí señor...
    :)

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