Supo desde siempre que no entendería del todo a los demás; y menos aún a los hombres que había amado. Con el paso de los años esa idea se había asentado y las pocas experiencias vividas eran la prueba de que estaba en lo cierto. Cuando le conoció puso todo su empeño en adentrarse en lo más profundo de su alma. Era un chico alto y moreno al que le gustaba contar las peripecias que vivía como enfermero de urgencias en un hospital del centro. A él le encantaba hablar; y como a ella le encantaba escucharle, eran la pareja perfecta. Hasta había comprado una grabadora que llevaba siempre en el bolsillo para seguir escuchando lo que él decía, cuando estaba sola. Todo iba como la seda. El era un orador nato, entonaba de maravilla y además era muy guapo. A ella le parecía pura felicidad haber encontrado un hombre tan dispuesto a dejarse conocer y tan expresivo. Quería conocerle de verdad y entenderle completamente; y no sentía ninguna necesidad de hacer otra cosa. Era tan hermoso cuando le escucha.Pero si se quebada en silencio carecía de interés para ella. Necesitó mucho valor para dejarlo. Una tarde cualquiera cuando su amado hizo una pausa larga para tomar aliento y sorber su café, ella le dijo una sola frase. Le explico escogiendo muy bien las palabras que aunque parecían hechos el uno para el otro; y después de empeñarse mucho en amarle y en conocerle, a ella lo que le gustaba era el silencio.
"Un alma de papel"
Los Días Intactos, 2011
LaNoxeEnVela

El final es sentencia, desde luego.... me encantó. Sales de la primera persona, además, y muy pero que muy airosa!!!!
ResponderEliminarBesotes
.... y Manolo,.... ays.... Manolo.... ¿qué te piensas que tus chicas somos ricas? jajaja
grache mile!!!! Intentando buscar un buen narrador:::
EliminarCreo que muchas formas de amar, quizás ella se confundió de amor con Roland, y cuando esto ocurre no resulta para nada algo agradable para nadie.
ResponderEliminar...o no?? Lo desagradable es no ser correspondido como a uno/a le hubiese gustado...O no darse cuenta de lo que uno/a quiera hasta que es demasiado tarde...Puede que Roland nunca existiese y lo que encontró por el camino le sirvió para seguir buscando...
EliminarMuy cierto. Es fácil confundirse, equivocarse, o veces simplemente no ver las cosas con los ojos adecuados, pero a fin de cuentas tropezar y darse cuenta es aprender para la próxima.
ResponderEliminarNos vemos!!
...el desacierto es no haberlo intentado o borrar las huellas para no acordarnos del rastro que hemos dejado y del camino que hemos andado...
ResponderEliminarSe me hace difícil imaginar conseguir borrar las huellas completamente. No sé, para bien o para mal el camino recorrido esta ahí. El merito esta en sacar algo bueno de él.
ResponderEliminarBueno chica, me voy con el pico a otra parte... bonita EOS, saca buenas fotos con ella :)
...se hace lo que se puede, no son tan bonitas como las tuyas, me temo!!!
ResponderEliminarsí lo que vas a decir, uhuuuhuh, no es más bello que un silencio... ¿no? me ha gustado el relato, y esa actuación biguitarrística de Manolo. genial.
ResponderEliminarPor qué un alma de papel?
ResponderEliminar...para reescribir de nuevo
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