sábado, 22 de octubre de 2011

She's so strange, so very strange...

    Decía Martin Luther King que..."al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos, sino de los silencios de nuestros amigos" y en eso andaba Marta pensando los últimos 3 días. Su mejor amiga no le había llamado desde el miércoles por la noche y esperaba que volviera a hacerlo de nuevo. 
   Lo más común entre ellas era hablar a diario, cada una iba a una universidad distinta y se contaban cómo había ido el día en la facul, qué tal le iban las cosas a Marta con Pedro, hablaban de las irritantes compañeras de prácticas de una y de otra...por eso Marta, estaba inquieta.
   En un campamento de verano, cuando ambas se fijaron a la vez en del mismo chico, la única vez que les pasó, se pasaron días sin dirigirse la palabra. Pero finalmente llegaron a un acuerdo salomónico: ambas se turnaron para probar suerte. Solían solucionar las pocas diferencias que surgían de forma pragmática y, sí el acuerdo no se vislumbraba en el horizonte próximo, decidían olvidarse del tema y punto.
   El domingo a medio día Marta se puso un café y se fue a su cuarto decidida a llamarla. Lo intentó varias veces: no hubo respuesta. El móvil daba señal, pero saltaba el buzón de voz siempre después del quinto tono. La rabia y la preocupación se reflejaban en su rostro y las primeras lágrimas de angustia aparecieron. Es que no vuelvo a llamarla, ya me llamará, siempre me hace lo mismo...seguro que está con ese tío raro del que me habló el martes pasado...no vuelvo a llamarla, lo juro...
   Había pasado más de una semana y la cosa pasaba de castaño oscuro. Marta ya no sabía que pensar, estaba empezando a desesperarse. El viernes por la noche pinchaba un Dj conocido en la fiesta de inauguración de un local en Villalba y Marta había quedado en ir, en parte con la esperanza de encontrarse allí con ella. Muchos amigos comunes, pero nadie la había visto ni había hablado con ella recientemente.

   El sábado por la tarde Marta estaba estudiando un poco y fumando mucho cuando recibió un SMS:

 "Marta, tía, lo siento. No sabía qué hacer y me daba palo hablar contigo. Te llamé el mismo día para contártelo: estoy embarazada...por favor ven a buscarme, estoy en casa de Pablo "... 




   

4 comentarios:

  1. Cómo me recuerda este personaje a alguien muy cercano que tiene que sufrir a veces de este padecer de amiga que espera noticias...
    LA canción.... ¡qué voy a decir!!!

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  2. Los enemigos pueden incordiar bastante, pero la decepción en alguien querido perdura. Aunque en el caso de este relato, el final debería augurar un desenlace feliz... eso espero...

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  3. Los enemigos sólo pueden arañarte en la superficie y con el tiempo la herida se cura. Un ser amado, un ser querido, un amigo...tiene la llave de casi todas las puertas y la decepción es profunda como la herida que ésta causa. Las ausencias, los silencios, los desencuentros con los amigos en ocasiones duelen tanto que nos acompañan durante mucho, mucho tiempo...
    En este relato, el desenlace en que un amigo/ser amado/ser querido debe ser siempre incondicional y estar ahí, mantenerse...aunque nuestro silencia parezca infinito y no lo sea...

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  4. Coincido. Y es una lástima que una herida condicione a veces las relaciones, una gran amiga mía, recientemente me dijo que quizás ahora le cuesta mucho mas hacer amistades debido a las decepciones del pasado. Se puede conocer mucha gente nueva, pero granjear esa amistad, creo que es un poco más difícil y a veces requiere esfuerzo.
    Por cierto está muy chula la foto del perfil.
    Nos vemos!

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